Cada vez más empresas necesitan conocer el impacto climático de sus productos.

Esto se conoce como Product Carbon Footprint (PCF) o Huella de Carbono de Productos.

El cálculo considera las distintas etapas del ciclo de vida:

  • Materias primas
  • Producción
  • Transporte
  • Distribución
  • Uso del producto
  • Fin de vida

Este enfoque se basa en metodologías de análisis de ciclo de vida (LCA), aplicadas a una categoría de impacto, que en este caso es el cambio climático.

Las huellas de producto son cada vez más relevantes por regulaciones climáticas, exigencias de clientes y decisiones de compra más informadas. Por ejemplo, en programas de compra responsable o regulaciones como lo es el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) de la Unión Europea.

Comprender la huella de los productos permite identificar oportunidades de reducción desde el diseño como así mejorar la propuesta de valor a los clientes, mantener estatus de proveedor y lograr acceso a mercados.