Las regulaciones climáticas están empezando a impactar el comercio internacional.
Empresas que exportan a mercados como Europa o Estados Unidos comienzan a enfrentar requerimientos de reporte de emisiones.
Un ejemplo es el Carbon Border Adjustment Mechanism (CBAM) de la Unión Europea o bien los impuestos al carbono en muchos estados de México, entre otros.
Para muchas empresas esto implica:
- Medir emisiones asociadas a sus productos
- Documentar metodologías de cálculo
- Reportar información verificable
La relevancia radica en que además de buscar generar un impacto positivo en la gestión climática, los organismos reguladores están ya aplicando un impuesto al carbono, lo que impacta directamente en la rentabilidad de las empresas.
Prepararse temprano permite evitar fricciones comerciales y mejorar la competitividad en mercados locales e internacionales.